Sunday, May 2, 2010

¿Y ahora qué?

La Santa Sede condenó la semana pasada la "muy seria y objetivamente inmoral conducta" del fundador de la orden de los Legionarios de Cristo, después de sostener una serie de reuniones con las personas encargadas de realizar la investigación ordenada por el Papa el año pasado y concluida hace apenas unos días.

Aunque hasta ahora no se ha revelado nada más sobre dicha investigación eclesiástica, el Vaticano ya ha pedido perdón, la arquidiócesis de México ha dicho que no tolerará ni defenderá delincuentes, y quienes defendían al Padre Maciel contra viento y marea han reconocido públicamente que se equivocaron.

Como sea, todo este asunto siempre me sonó más penal que eclesial. Pero darle vuelo por este último lado siempre resulta más provechoso políticamente. Afuera de Catedral uno puede ver apostados a varias personas con mantas anticlericales lanzando diátribas contra la Iglesia Católica, culpándonos de la pederastia a quienes votamos por el PRI o por el PAN (ya saben, hasta en eso estaríamos mejor con el tal López...), pero nunca las vi ni oi afuera del ministerio público o de la Suprema Corte presionando para esclarecer los hechos. Tampoco encuentro mucho sobre lo que decidió la justicia mexicana al respecto, porque imagino que además de denunciar los sucesos ante la Santa Sede lo primero fue denunciarlos ante la policía.

En fin, que la (nada tendenciosa) televisora islámica, Al-Jazeera, se pregunta qué hará ahora Benedicto XVI. El reto que enfrenta ahora el Papa es -según ese medio- negar los hechos y hacer como si esto nunca pasó o "asumir su responsabilidad como cabeza de la Iglesia y asegurar que esto no vuelva a suceder".

No sé qué vaya a hacer el Papa como cabeza de la Iglesia, la verdad. Ni siquiera sé si pueda hacer algo que no sea reconocer que se equivocó al desoir las quejas cuando despachaba como Sumo Inquisidor. No soy experto en derecho canónico, así que tampoco sé qué procede en esa materia para la orden o para la misma Iglesia. Sinceramente no sé qué pasará en la Iglesia en el futuro cercano, pero sí en el largo plazo: Nada.

"La Iglesia es santa no porque no peque, sino porque ha podido reconocer sus errores y levantarse de ellos", me explicó una vez Fr. Jesús.

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