Al decir “adecuado” no me refiero a una linda capilla estilo rococó a la orilla del mar, con pajecitos tirando pétalos de rosa a su alrededor, y una alfombra roja kilométrica para que luzca la cauda del vestido. Antes que hacerlo bonito, están pensando en hacerlo bien.
En varios jardines y haciendas de Cuernavaca les ofrecen hacer la ceremonia religiosa en la capilla del mismo lugar, aunque no esté consagrada. Sólo que los papeles saldrían con el nombre de la parroquia a la que pertenece el padre celebrante, “claro que todo sería a discreción” (así les dijeron).

