“Cóooorranle por sus espadas y si no tienen vendan su túnica para comprar una”, urgió más o menos el Maestro a sus discípulos unas horas antes de ser apresado en el huerto cual vil malhechor por los príncipes de los sacerdotes y toda la comitiva de gala anexa. Pero a la hora de los trancazos, cuando alguno de sus seguidores (desconozco si desprovisto de sus vestiduras por el gastazo) se puso más desesperada que valientemente a cortar orejas con su espada, Jesús ordenó que no, que siempre no, que mejor guardaran las espadas.¿En qué quedamos pues? ¿Que las espadas eran nomás pa dar el charolazo o qué? ¿Para no perder la “dignidad de nobles caballeros” cuando los pescaran? ¿Para que les sirvieran a los apóstoles como apoyo para dar zancadas más grandes llegado el momento de salir huyendo despavoridos ¡y desnudos!? ¿Para cazar bestias salvajes en el exilio acaso o para revenderlas en países lejanos y obtener una ganancia por el diferencial cambiario la cual les permitiera sobrevivir?
