Hola, soy Adolfo… y soy catohólico (adjetivo sugerido para personas adictas a la religión católica, no necesariamente creyentes) a nivel aficionado y de perfil apasionado. Y ahora que he dado el primer paso -aceptar mi adicción-, me encuentro ya en condición de dar el segundo: Buscar ayuda… para seguir siéndolo.
Ya que mis familiares, amigos y conocidos están hartamente hartos de mis reflexiones pseudoteológicas y demás necedades metafísicas, decidí hoy 17 de febrero, miércoles de ceniza, abrir este espacio virtual, no como un blog para adoctrinar desprevenidos, convertir paganos o condenar infieles; sino más bien con la intención de crear una especie de club, un grupo de “autoayuda”, en el que catohólicos –anónimos o no, creyentes o gentiles, eruditos o aficionados, curiosos o apasionados- podamos expresar sin tapujos nuestras cavilaciones religiosas y aprender más unos de otros.
Sé que cada quien puede, por su cuenta, profundizar su conocimiento o encontrar una respuesta (desde pasable hasta exhaustiva) a sus meditaciones sobre el más allá y el más pa’cá, si se da a la tarea de buscar suficientemente el asunto en la red, sin necesidad de ventilar al mundo sus adicciones o contraadicciones, sus vastos saberes o tremendas ignorancias, sus fobias y demás complejos. Pero, quizá lo atractivo de este club experimental radica, precisamente, en la retroalimentación que podemos generar mediante la mezcla entre conocimiento y experiencias personales.
Así pues, soy el primero en aventarme al ruedo. Comienzo este espacio con una cuestión -de ociosidad todavía no calculada- que planteé a un par de personas (las que por cierto, hasta el momento, me han ignorado con absoluta maestría) y que no deja de darme vueltas desde que amaneció este miércoles de ceniza:
Normalmente vivimos y percibimos la Cuaresma como un tiempo litúrgico más significativo que el Adviento (a pesar de que no hay emoción por la nieve, las luces, el arbolito y todo el gastadero). La gente se confiesa, hace ayuno, evita comer carne, va más a misa, comulga y procura portarse relativamente bien. En pocas palabras, como que nos sentimos un poco más devotos y nos preparamos mejor para la celebración final. ¿Por qué entonces terminamos celebrando más, mucho más, la Navidad (la fiesta al final del Adviento) que la Resurrección (la fiesta al final de la Cuaresma )?
A ver: La Salvación del género humano es posible mediante la pasión, muerte y resurrección de Dios Hijo, y no por su encarnación y nacimiento -por más milagrosos y pintorezcos que hayan sido. Evidentemente está (casi) claro que sin encarnación y nacimiento no hay Mesías; sin embargo la Resurrección del Señor es el culmen de la historia de la Salvación que empezó treinta y tantos años atrás (o desde donde usted quiera empezar a contar) en Belém; ¿No es acaso tan importante la Resurrección que “sin ella es vana nuestra fe”?
Tal vez, como dice un colega, sólo se deba a nuestra muy mexicana costumbre de festejar los principios y no los finales. Ya ve usted; que celebramosla Independencia nacional cuando comenzó la guerra el 16 de septiembre de 1810, y no cuando finalmente la conseguimos el 27 de septiembre de unos once años después (y de ese episodio aciago en el que todos nos matábamos contra todos llamado “revolución mexicana” ¡mejor ni hablamos!).
Tal vez, como dice un colega, sólo se deba a nuestra muy mexicana costumbre de festejar los principios y no los finales. Ya ve usted; que celebramos
Hola Adolfo! No sabía que además de la economía te interesabas por estos temas. Gracias por invitarme a participar en este proyecto, por supuesto que ya me suscribí. Me gusta mucho esa idea de un blog “al revés”, donde el post recopila conocimiento en vez de impartirlo. Oye, dime una cosa, quienes nos suscribimos como miembros, además de recibir las nuevas entradas por email y dejar comentarios, ¿también podemos acceder al “club” para postear nuestras propias reflexiones o cómo funcionaría?
ReplyDeleteHola Adriana, pues el sorprendido soy yo, no sabía que existieran randianos interesados en estos temas. La verdad nunca esperé que aceptaras mi invitación a unirte al club, pero ¡bienvenida!, es un placer doble contar con una mujer tan hermosa e inteligente como tú en este proyecto. Por cierto, gracias también por todo tu apoyo en Asuntos Capitales, ¡siempre me encantan tus artículos ahí!
ReplyDeleteMira, la idea de este blog es que también los miembros puedan expresar sus congojas, así que adelante, escribe cuando quieras.
Te mando un saludo,
Adolfo